El viernes, Julieta me avisó por mensaje de texto que Él (a quien de aquí en más denominaremos "Potencial Desastre") la había llamado. Por supuesto, mi respuesta fue algo así como "no le respondas" o "no le hables". Mi poder persuasivo es poco eficiente, aparentemente. Más tarde esa misma noche, recibo el siguiente mail:
De: Juliet
| viernes, 26 de junio de 2009 09:26:44 p.m. |
Para: Chelu
Chelus! Sé que te vas a enojar, pero le dije que sí. Qué podía hacer, a ver, decime. Vos sabés cómo es todo. Hace 2 meses que no sé nada de él y quiero verlo. ADemás, cuántas son las veces que EL, justo EL me llama, decime. Re pocas, poquitísimas. Voy a verlo mañana en Palermo. ni te pregunto qué me pongo, sé que vas a mandarme al carajo. Te dejo un besito, Chelu. Después te llamo.
Todavía no tengo noticias de ella. Este fue un domingo muy particular para todos. De todas maneras, tampoco necesito saber detalles, porque hace muchos años que escucho interminables historias referidas a Potencial Desastre.
Este muchacho es el Talón de Aquiles de Julieta y tiene un sentido de la oportunidad envidiable. Pasa meses sin dar señales de vida y cuando se le ocurre hacerlo, Julieta está siempre en uno de esos momentos en los que estar sola se le hace cuesta arriba. Potencial Desastre le hace una inocente invitación para "ponerse un poco al día" y luego vuelve a desaparecer.
Julieta dice que no cree que Potencial Desastre vaya a cambiar un día. Dice que no espera nada de él. Pero sigue estando dispuesta cada vez que está sola y a él se le ocurre llamar.
¿Por qué cuesta tanto despegarse de todo aquello que nos gusta pero que, a la larga, nos hace mal?