Factor sorpresa

Algunos dicen que uno no sabe lo que busca hasta que lo encuentra; otros, en cambio, sostienen que uno debe saber qué está buscando porque, de no ser así, jamás lo encontrará. Yo creo que, a veces, si uno cree que tiene muy claro qué es eso que busca, se pierde la posibilidad de percibir otras cosas que quizás ni siquiera sabíamos que podían existir. Y si no podemos percibirlas, las perdemos.

Julieta cree saber en principio más o menos lo que quiere: un hombre de entre 29 y 39 años, que viva en Buenos Aires, que sea económicamente independiente, que no sea idiota y que no sea sucio. Sería deseable, además, que fuera capaz de mantener una charla interesante sobre las cosas que le gustan a Julieta (y que, en lo posible, deberían gustarle a él): el cine, la literatura, los deportes (aunque no lo crean, Julieta sabe quién es Tiger Woods, va a ver partidos de básquet cuando juega la selección y llora (no olviden que es una chica) cuando Los Pumas cantan el himno nacional), el arte, entre otras cosas.

Sin embargo, me atrevo a pensar que ninguno de esos factores es excluyente (salvo lo de ser idiota o sucio, supongo). Eso es lo que Julieta cree que está buscando y hasta ahora no ha encontrado. Se me ocurre que este es un buen espacio para que aparezcan personas diferentes, que hagan tambalear esas ideas preconcebidas de lo que se supone que quiere para su vida.

A lo mejor, lo que necesita Julieta es que alguien la sorprenda. Un buen sacudón nunca viene mal.

De todas formas, me pregunto: ¿Saber lo que queremos funciona como un factor que nos enceguece y no nos deja ver otras cosas o nos permite salir ilesos de situaciones que nos dejarían con el corazón roto?

Chica normal busca chico normal

Julieta es mi amiga. Es linda. Es inteligente. Es ingeniosa. Y es recurrente: "Quiero un novio" es la frase que, como letanía, escucho no menos de dos o tres veces por día.
Me pregunto por qué. Por qué le resulta tan difícil conocer hombres que no quieran siquiera intentar tener una relación. No hablamos de matrimonio: hablamos simplemente de intentar que un vínculo funcione. Eso es todo.
Últimamente, sólo se ha topado con deficientes emocionales que no dejan de llorar por aquella que los traicionó, con otros que le proponen ser la tercera en discordia de una dupla ya formada, con ambiguos que no pueden decidir si la quieren como amiga o como algo más, con los que avanzan y después no se hacen cargo... la lista sigue.

¿Es tan difícil que una chica normal encuentre un chico normal que quiera más o menos lo mismo que ella?
Parece que sí. Parece que es muy difícil.

La última vez que hablamos del tema, le propuse armar este blog. Me costó convencerla, pero finalmente, lo logré: tantas horas leyendo blogs de solteras que quieren dejar de serlo, de mujeres que hablan mal de los hombres, de historias de encuentros y desencuentros, tenían que dar su fruto en algún momento. Y aquí estamos: buscando un novio para Julieta. No uno inmediato, no uno instantáneo: simplemente uno cuyos intereses estén orientados en ese sentido. Nada más, ni nada menos. No buscamos un príncipe azul sino un hombre de carne y hueso.
Estoy segura de que tiene que haber alguno por ahí, leyendo quizás estas palabras.
Ojalá se atreva a intentarlo.

Volver al inicio Volver arriba Un novio para Julieta. Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.